Se había tomado media botella de ron después de una jornada agotadora de
trabajo. Estaba cansada, la vida le pesaba.
El calendario le indicaba el día número cuatro del mes de diciembre del año
2015. “Al fin, es hoy”. Finalmente, después de tanto tiempo le llegaría el
descanso eterno. No necesitó muchas razones para tomar esa decisión tan
extremista. Todo le causaba hastío, la vida, incluso la muerte le hastiaba. No
le tomaría mucho tiempo, no necesitaría pastillas o balas. Ella era más
tradicional.
La habitación era pequeña. Una silla y una cuerda la esperaban. Se tomó un
café mientras las contemplaba. “Finalmente” se dijo, se subió a la silla. Ató
la soga al cuello y se aseguró que no hubiese escapatoria.
El día número cuatro del mes de diciembre del año 2015, a las 3:36 pm, la muerte se había ahorcado.

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