¡Bienvenido! Este blog es 55% estupideces, 10% realidad, 35% café. Endulzado con Splenda (endulzante sin calorías)
sábado, 3 de octubre de 2015
Mi vida sin ti
Hace ya algún tiempo atrás, escribí una carta con el mismo título. Tú, querido sin nombre, quizás aún puedas recordarla.
Hola, sin nombre. ¿Cuánto tiempo ha pasado? Ha sido mucho, en realidad. Quizás algún día puedas leer esta carta. Esta carta que nuevamente fue escrita por ti y para ti.
"Mi vida sin ti". Mi vida sin ti podría resumirse en un inmenso vacío. Dejaste un espacio muy grande en mi vida que, honestamente, hasta el día de hoy no he sabido llenar. Mi vida sin ti consiste en un olvido constante, una lucha interna diaria. Es luchar contra tu imagen, tu voz, tus recuerdos, es luchar contra el fantasma que dejaste merodeando por mi vida. Es levantarme de la cama cada día, intentando sobrevivir en una ciudad tan difícil como Caracas. Y sí, te extraño, todos los días lo hago. Extraño tu cabello, tu risa, tus chistes malos, tus manías, tus secretos. Y a veces, muchas veces, es más difícil que el día anterior. Ya no escucho ciertas canciones, ni frecuento ciertos lugares. Sólo conservé tus regalos y una fotografía, la que siempre fue mi favorita. Pero no, nunca veo esas cosas, porque sólo son pedazos de la vida que tuve antes. Los guardo, como si fuesen mis tesoros, con recelo, con cariño y por supuesto, con tristeza.
Mi vida sin ti comenzó el día que te vi partir. El día que volteaste tu espalda y caminaste en una dirección completamente opuesta a la mía. Mi vida sin ti comenzó cuando soltaste mi mano, pero yo no me di cuenta. Querido sin nombre, dejaste mi vida a medio construir. Me dejaste a la mitad, porque cuando te fuiste, te llevaste una gran parte de mi vida. Mis sueños, frustraciones, secretos, miedos, complejos... Una vida que se fue contigo y ya no podré recuperar jamás. Mi vida sin ti comenzó el día que te levantaste de la cama, y yo me quedé allí.
Y si te soy honesta, no sé como repararme. No sé como reconstruirme, estoy rota y eso difícilmente cambie. Es como perder un brazo o una pierna, jamás se recupera. Quisiera pedirte que te quedarás, que por favor, no te vayas nunca más. Que te quedes y me salves de este infierno llamado "vida", que sostengas mi mano de nuevo, porque así no me hundiría. Quisiera verte y abrazarte, saber que estás allí.
Querido sin nombre, más me hundo mientras más me esfuerzo. Pero tarde o temprano ese maldito vacío que dejaste dejará de doler. Algún día podré despertar y tu recuerdo, más que un obstáculo, será sólo eso, un buen recuerdo. Algún día te veré y en lugar de sentir que el mundo se cae a pedazos, sonreiré. Algún día miraré al espejo y en vez de ver esos ojos obscuros y vacíos, veré unos ojos color sol, llenos de vida. Algún día aprenderé a llevar mi vida sin ti.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario