No se
necesitan muchos dedos de frente para saber cuando estás jodido. No necesitas
ser adivino, ni mucho menos tener una bola de cristal. Los quiebres en el alma
se te notan por encima. Estás jodido, estás en la mierda y te ríes, porque sólo
tú lo percibes.
Los demás
no se dan cuenta de que tu andar se ha vuelto más lento. Que ya no haces las
cosas que solías hacer antes. Ya no escuchas ciertas canciones, no frecuentas
ciertos lugares. Ya no mencionas ciertos nombres.
Estás en
la mierda, y sólo tú lo sabes. Eres ese idiota, fracasado y solo de la esquina.
Al que nadie ve, el que se fuma un cigarro o se bebe un café, como si eso
solucionara todos tus problemas. Estás muerto, pero no terminas de morirte.
Eres un
despojo de ser humano. Ya tú no te quieres, es más, nunca te has querido. Eres
un muñeco roto y vacío. Pero, a pesar de todo, disfrutas esa semi-existencia,
esa parodia de vida que llevas. Disfrutas verte en el espejo y saber que estás
en ruinas; porque es como decir “ya no puedo estar peor” y es verdad, ya no
puedes derrumbarte más, ya no hay más abismo para semejante caída.
Y te ríes
de este monólogo, porque sabes que vales una mierda.
"Eres un despojo de ser humano".
ResponderEliminarExcelente.
Incluso los despojos pueden sentir gusto por lo que son, en su pequeña muestra de rebeldía hacia los demás y no tener nada que perder, si ya se ha perdido todo.
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