Siempre me pasan güevonadas raras. Al
menos una vez al mes, algún suceso cómico tiene que acontecerme. Me levante
como muchos otros tantos días de mi vida, arrecha. Se habían tragado medio kilo
de surtidos (mis surtidos) en menos de 2 días. Lo sé, ese tipo de cosas son
inhumanas, solo un ser desalmado podría cometer semejante barbarie. El caso es
que me levante con mi típica mascara de culo, el día prometía ser fastidioso.
Efectivamente, mi sábado fue una parodia de lunes. Debía ir a mi maravilloso
instituto, para recoger el traje de graduación, finalmente luego de tres años
dejaría el IUTAV a mis espaldas. Un viaje de una hora hacia los Dos Caminos con
mi mejor pop marico (escuchaba Maroon 5) me hizo la vida un poco menos difícil.
Casualmente había tomado la decisión de irme más informal que de costumbre, con
una franelilla azul, un jean bastante viejo y unas converse relativamente
decentes, rotas, pero relativamente decentes. Llegue al instituto, esperaba ver
más de una cara conocida, joderia con mis panas, buscaría la toga y me iría a
sacar la cédula, que tiene un mes vencida. Vi a más de uno vestido con el traje
académico, cosa que me pareció un poco rara. En mi inocencia, me pregunte a mí
misma “¿será que hoy es la toma de la foto?” no, imposible. La toma de la foto
era otro día, no podía ser tan agüevoniada como para no leer en el papelito
“toma de la foto, 21/03”. No podía ser posible que el día que tenía que parecer
un ser humano común y silvestre, pareciese una pordiosera. Camine por esos pasillos
que recorrí durante 3 años de mi vida y vi a una de mis compañeras. “Andreina,
no me digas que hoy era la toma de la foto”. No tienen idea de cómo ese “si”
destruyo mis sueños. Todos lucían como estrellas, como si fuesen a la Red
Carpet esa mañana. Yo parecía la señora que limpia la Red Carpet. Esta de más
decir que mis compañeros me hicieron bullying. Dure aproximadamente 2 horas
gritando “soy mugre, me doy grima, no puedo ser tan aguevoniada en la vida”. En
serio, mis panas, esas cosas no son de Dios. Era bastante chistoso y vergonzoso
al mismo tiempo, me acercaba a la gente y se reían como si fuese Quasimodo.
Cenicienta, pero sin el hada madrina, pues. Tengo que reconocer que fue una
experiencia interesante. 10 minutos de fama debido a mi pendejez, como toda una
diva.
Por eso, amiguitos, lean las letras
pequeñas. Estén pendientes de las fechas, y siempre salgan bonitos a la calle,
nunca saben si ese día tendrán que tomarse una foto importante. No vaya a ser
que salgan en la foto grupal de todos los
graduandos con una bonita toga, una bonita estola, un bonito bonete, jeans
vueltos mierda y converse.

No hay comentarios:
Publicar un comentario