sábado, 21 de marzo de 2015

Despistada

Siempre me pasan güevonadas raras. Al menos una vez al mes, algún suceso cómico tiene que acontecerme. Me levante como muchos otros tantos días de mi vida, arrecha. Se habían tragado medio kilo de surtidos (mis surtidos) en menos de 2 días. Lo sé, ese tipo de cosas son inhumanas, solo un ser desalmado podría cometer semejante barbarie. El caso es que me levante con mi típica mascara de culo, el día prometía ser fastidioso. Efectivamente, mi sábado fue una parodia de lunes. Debía ir a mi maravilloso instituto, para recoger el traje de graduación, finalmente luego de tres años dejaría el IUTAV a mis espaldas. Un viaje de una hora hacia los Dos Caminos con mi mejor pop marico (escuchaba Maroon 5) me hizo la vida un poco menos difícil. Casualmente había tomado la decisión de irme más informal que de costumbre, con una franelilla azul, un jean bastante viejo y unas converse relativamente decentes, rotas, pero relativamente decentes. Llegue al instituto, esperaba ver más de una cara conocida, joderia con mis panas, buscaría la toga y me iría a sacar la cédula, que tiene un mes vencida. Vi a más de uno vestido con el traje académico, cosa que me pareció un poco rara. En mi inocencia, me pregunte a mí misma “¿será que hoy es la toma de la foto?” no, imposible. La toma de la foto era otro día, no podía ser tan agüevoniada como para no leer en el papelito “toma de la foto, 21/03”. No podía ser posible que el día que tenía que parecer un ser humano común y silvestre, pareciese una pordiosera. Camine por esos pasillos que recorrí durante 3 años de mi vida y vi a una de mis compañeras. “Andreina, no me digas que hoy era la toma de la foto”. No tienen idea de cómo ese “si” destruyo mis sueños. Todos lucían como estrellas, como si fuesen a la Red Carpet esa mañana. Yo parecía la señora que limpia la Red Carpet. Esta de más decir que mis compañeros me hicieron bullying. Dure aproximadamente 2 horas gritando “soy mugre, me doy grima, no puedo ser tan aguevoniada en la vida”. En serio, mis panas, esas cosas no son de Dios. Era bastante chistoso y vergonzoso al mismo tiempo, me acercaba a la gente y se reían como si fuese Quasimodo. Cenicienta, pero sin el hada madrina, pues. Tengo que reconocer que fue una experiencia interesante. 10 minutos de fama debido a mi pendejez, como toda una diva.


Por eso, amiguitos, lean las letras pequeñas. Estén pendientes de las fechas, y siempre salgan bonitos a la calle, nunca saben si ese día tendrán que tomarse una foto importante. No vaya a ser que salgan en la foto  grupal de todos los graduandos con una bonita toga, una bonita estola, un bonito bonete, jeans vueltos mierda y converse. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario