domingo, 25 de mayo de 2014

Si lees mucho, segunda parte.

  •         Si lees mucho a Gabriel García Márquez, automáticamente te conviertes en un Buendía. Tu abuelo se convertirá en Coronel, y no tendrá quien le escriba. Vivirás en un barrio llamado Macondo y con suerte no tendrás cola de cerdo. OJO, eso con suerte.

  •          Si lees mucho a Goethe, terminaras enamorado del amor. O caerás en la friendzone como el joven Werther, y sí… Tu vida estará colmada de sufrimientos. Si lees mucho a Fausto, terminaras haciendo cositas con el diablo. Pillo.

  •       Si lees mucho a Becca Fitzpatrick (la creadora de la saga de “Hush, Hush”) terminarás teniendo fantasías sexuales con ángeles caídos y todas esas guevonadas. Si leíste la saga de Crepúsculo tendrás una experiencia similar con esta saga. Problemas de adolescentes con exceso de hormonas, seres supernaturales extremadamente buenos (algo así como puros Brad Pitt caídos del cielo) y malos muy malos que intentarán a toda costa destruir el amor aparentemente infinito y puro del protagonista y su novia retrasada. PD: al final quedan juntos

  •        Si lees mucho a H.P Lovecraft terminarás convertido en todo un octópodo. Tu dios será Cthulhu y le prenderás ocho velitas todas las noches mientras te comes un arroz a la marinera para absorber todos sus fantásticos poderes. Y tendrás pesadillas por los siglos de los siglos, amén.

  • Si lees a George R.R Martin… amigo, usted debe tener un temple arrecho. NADIE puede leer a Martin si es de esas personas acostumbradas a los libros con finales felices. Que va amigo, aquí todos se mueren. Si te gusta algún personaje, vete despidiendo, George lo matará. De la forma más terrible y espantosa que puedas imaginar. Leer a George Martin significa convertirse en el testigo de la muerte de tu personaje favorito. Nada, pues. Al hombre nadie lo cargó de pequeño y por eso proyecta sus odios en los 379372 personajes de la saga de canción de hielo y fuego.



Por eso, estimados lectores, escojan bien que van a leer. Feliz día y que Ra los bendiga. 

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