lunes, 14 de abril de 2014

La envidia



 Hay una frase por ahí que dice “la envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come”. Todos y todas hemos sido victimas (o portadores) del virus E. Excepto Maduro, a él nadie le tiene envidia porque dijo que Bolívar era huérfano de esposa, que Cristo multiplicaba penes y “capuskicapubul” en plena cadena nacional. #LaBurla. Volviendo a la envidia, se define como: “Sentimiento de tristeza o enojo que experimenta la persona que no tiene o desearía tener para sí sola algo que otra posee.” En criollo, eso que sientes al saber que jamás ganarás el sueldo de Miguel Cabrera o el de Cristiano Ronaldo ni porque trabajes mil vidas y reencarnes 10 veces más. Lo sé, es doloroso. La envidia es como un gusanito, como esos que te encuentras en el repollo. Chiquitico, una vainita que apenas se ve. Se inicia con un “coño, fulanito de tal tiene un carro bonito, chico.” Y poco a poco va evolucionando, como los pokemon. Ya no es “fulanito”, ya es un insulto ahora es “EL PAJUO DE FULANITO tiene un carro que es bonito”. Los adjetivos cambian, el amor cambia, el gusanito cambia. Pero no es una bonita mariposa, no, esa vaina ya no parece un gusano, parece una solitaria. Cada día la arrechera te consume más, te arrecha ver que el bastardo/pajuo/hijo de puta de fulanito tiene toda vaina que tú quieres, sin esforzarse ni la mitad que tú. A todo el mundo le gusta fulanito, menos a ti, a ti te da arrechera fulanito. Pasa el tiempo y además de ponerle peros al perro de fulanito, a la casa de fulanito, al culo de la mujer de fulanito, lo mal pones con todo el mundo. “¿Ese? Nojoda, chico. Ese no se ama ni a sí mismo, segurito ni se le para con la mujer esa más fea que el hambre que tiene” ¡Ay, amigo! Vamos mal. Esa es la envidia que te tiene desvelado, que no te deja comer ni vivir, ya no es una solitaria, es una boa constrictora. Pero en el fondo, muy en el fondo de tu amarillento y desnutrido ser, sabes que lo tuyo no es odio hacia fulanito, no es que realmente te caiga mal porque sea una mierda de ser humano. No te cae mal porque Dios le echa la bendición todos los días a él y a ti que te lleve el diablo y sus secuaces. No, en el fondo tienes la admiración disfrazada de envidia. En el fondo, tú quieres ser fulanito, porque a ti te gusta el perro de fulanito, la casa de fulanito y el culo feo de la mujer de fulanito. Tú lo que eres es un resignado con la vida. Alguien que agarró de blanco una persona que realmente nunca te hizo nada, porque el envidiado es eso, un pobre guevon que se ganó la arrechera de la gente de gratis. Porque tuvo mejor suerte que otro, o porque de verdad le echó más bolas que los demás. Tú, mi querido amigo, lo que eres… Es un envidioso, flaco y amarillo.   


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