lunes, 19 de noviembre de 2012

Problemas astrales


Los horóscopos son la biblia de los crédulos. Cada una de las palabras que desprenden los mismos están plagadas de certeza y sabiduría milenaria. O al menos eso era lo que a Vicente le gustaba pensar. El pan de su día a día dependía de aquellos que creyeran en la lectura del tarot. Marta, su mujer, era una experta (estafadora) en el tema. Convivir con otra persona de por sí resulta una tarea tediosa e incluso monótona, y si esta persona vivía pensando en si la alineación de los planetas era la adecuada para tomar café o té, lo complicaba aún más.

-Tuve un sueño… Vi miles de desgracias para el país. Soñé con inundaciones y cantidades industriales de gatos- Le comentaba Vicente a su mujer, vestida con sus extravagantes bufandas y pulseras chinas.

-Inundaciones, significa enfermedad… Gatos, traición. Juégate el 070, la luna esta transitando por acuario… Sí, sí. Juégate ese a ver si pegamos un triplecito.

-Hoy es martes, así que usaré rojo. ¿Será que me pongo la corbata verde?

-Tu número de la semana, es el 38. Así que tu color magnético es el azul, ponte la corbata azul papi, así atraerás energía positiva a la casa. Por cierto, ten cuidado con alguien de tez morena. De seguro es el tal Marco ese, mira que es géminis y los géminis son traicioneros.

-Coño Marta, estás paranoica… A ti todos los géminis te van a traicionar… Todos los géminis del mundo conspiran en tu contra.

-Vicente, no leo las cartas y tengo mi propio programa de televisión por tener un rostro bonito. Déjate de vainas, sé porqué te digo las cosas. Y a ver si dejas de andar saliendo con la suciodicha esta, ¿cómo es que se llama? La gorda fea esta vale…

-¿Cuál?¿Victoria?

-¡Ajá esa misma! Y de paso tiene nombre e’ puta. Todos tenemos una conocida llamada Victoria que es como el agua, no se le niega a NADIE. Esa, jum, esa es una quita maridos chico.

-Si hablas paja Marta… Esa lengua tuya parece un sable, cuando te vayas a morir te van a buscar dos féretros, uno para ti y otro para tu lengua.

-¿Sabes quién te va a cocinar, no?-Concluyó Marta, levantándose con su orgullo de cuaima herida, pensando que su marido era un pánfilo que creía en la pureza y bondad del prójimo. Sólo para molestarla aún más, Vicente se puso la corbata roja y se fue sonriente al trabajo.

Cuando llegó a su casa, se sentía abatido. Hubiese sido un día perfectamente caótico si algún ciudadano falto de creatividad se hubiese lanzado al metro, pero eso no llegó a pasar.

-¿Cómo te fue?- Preguntó Marta, sentada en el mesón, con una sonrisa pícara mientras completaba un aburrido crucigrama.

-… Adivina, aquí la bruja eres tú.-Respondió Vicente, tajante.

-¡Ja! No sé papi, hoy me duele un poco la cabeza, y siento una energía negativa que me impide ver con claridad las cosas…

-Fue un día patético Marta… Marco me hizo quedar mal con el jefe, se robó MI proyecto. Victoria estuvo a punto de violarme, frente a su novio. Este casi me entra a coñazo… Ah, y una paloma me cagó la corbata…

Marta, exclamando un hipócrita “pobrecito”, se levantó, besó a su marido y le susurró “¿Sabes quién te va a cocinar, no?”. Y así la vio dirigirse a su habitación, como siempre, soberbia, toda una arpía, con sus extravagantes bufandas y pulseras chinas. 




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