-¿Mi amor, sabes lo que es un "Uzbeko"?
-No Roberto, no tengo idea de que es un Uzbeko- Respondía Cecilia con su mejor cara de culo.
-Coño, ¿en realidad no sabes lo que es un Uzbeko?
-¡Por los clavos de Cristo Roberto! No joder, no tengo ni puta de idea de que es un ezbeko.
-Uzbeko, con "U", de uva, negra.
-Con "U" de "Una" pregunta más y te lanzo la cartera en las bolas.
-¡Mujer ¿Pero por qué tanta agresividad?! Un uzbeko no es más que una persona que proviene de Uzbekistán... Sólo quería culturizarte un poco.
Roberto y Cecilia eran una pareja extraña, él era un aficionado a leer los diccionarios, ella una cajera en una tienda de cosméticos. Roberto saltaba de palabra en palabra, como un fiero cazador que sin pensarlo dos veces se lanzaba contra su presa. Cecilia hacía lo mismo, sólo que ella se le abalanzaba a las señoras que trataban de usar una base 8 veces más clara que su tono natural de piel.
-Señora, con todo respeto, ese base es demasiado clara para su tono de piel, esta es la indicada.
-¿Usted que va a saber de esto? Negra fea, y aparte de negra, ¡pelo e' chicha!
El resultado: marcas de uña en la cara, un ojo morado y diversos mordiscos en los brazos de la mujer. Si algo le arrechaba a Cecilia, era cualquier clase de insulto a su cabello. Roberto por su parte, era un pacifista empedernido, evitaba la violencia a cualquier costo, razón por la cual más de una vez Cecilia le saltó con la frase: "¡Muchacho pendejo! ¡Por eso es que todo el mundo te somete!" Más de una vez había sido víctima de violencia verbal por parte de su mujer. Pero que carajos, era su mujer y la quería aunque fuese pelo malo.
-Coño Roberto, saca la basura, no seas tan inútil y deja de leer esas pendejadas.
-Mami, ya casi termino, me falta poquito para terminar esto.
-¡ES QUE POR ESO YO NUNCA CUENTO CONTIGO! ¡SIEMPRE ESTAS METIDO EN EL MUEBLE LEYENDO ESAS BABOSADAS! ¡MIRA ROBERTO FRANCISCO GUITIERREZ IZAGUIRRE! ¡YO ME VOY, ME VOY DE ESTA CASA, YA NO TE SOPORTO! ¡YO LAVO, PLANCHO, COCINO, LIMPIO, MANTENGO LA CASA Y TÚ AHÍ, COMO UN GUEVÓN LEYENDO MARIQUERAS!...
Y así siguió Cecilia, convertida en una fiera, con el mismo carácter de su madre y el de su abuela. Con su carácter de suegra tóxica, de esas que se meten en la vida del hijo o hija, las que se quejan del marido o mujer de su retoño, porque no sirve, que si porque es gorda. Pero en su largo discurso de mujer con Síndrome Pre-Menstrual, Roberto no le prestó la más mínima atención. Él seguía metido en el poema de Poe, "El Cuervo", cuando inesperadamente Cecilia agarró su cartera "Gucci" pirata, con todos sus miles de accesorios dentro y se la lanzó a Roberto en sus partes débiles, concluyendo Cecilia con la frase:
-Y el ave dijo: "Nunca más"

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