Y mientras los ángeles beben café…
Araziel tiene peos con el internet. Los
días en el infierno se habían vuelto insoportables. Sin internet, sin pizza,
sin porno. Un rotundo “Coño e’ la madre” se extendía por sus pensamientos,
haciendo eco por su retorcida mente. Las almas no alcanzaban para pagar la
renta. No quedaban diablitos de goma y Satanás había tapado el escusado. Estaba
considerando seriamente irse de ese lugar, la vaina estaba jodida. “Es que si
me voy, me iría demasiado” pensó para sus adentros. Se colgó su chaqueta de
cuero de los diablos rojos y salió, había acordado con Loki y Hades una partida
de billar, Araziel tenía el talento y la gracia de una lata de pepsi a la hora
de jugar billar. Daba igual, era eso o quedarse en el apartamento leyendo “Necronomicón”
resolviendo el crucigrama de la revista “Angelical”.
Camino a la casa del dios nórdico, se encontró con la tigresa de Oriente, en un
rápido movimiento cambió de acera, nada más traumático que ver a una vieja fea
ataviada con un traje de piel de leopardo. Intentó apartar esa imagen horrible
de su mente, “piensa en algo alegre, algo alegre… “sus pensamientos se vieron
interrumpidos por la pegajosa voz de Michel Teló cantando “Ai se eu te pego”
desde su teléfono. Una llamada entrante, en la pantalla se leía “La huesuda”
-¿Aló?-
-¿Aló? ¿Araziel? ¿Marico dónde estás?- La
voz de la muerte parecía denotar cierta urgencia.
-Voy rumbo a la casa de Loki, me invitó a
jugar un rato, ¿Dime qué pasó?-
-Marico, la prima Susan tuvo un accidente,
voy rumbo al entierro.-
-¡MIERDA! ¿La flaca? Mi sentido pésame…-
Trató de adoptar un tono triste convincente, “la flaca” como le decían, era
pedante y solía molestar a Araziel por su obsesión con Queen.
-Qué sentido pésame un coño, necesito que
me acompañes para no ladillarme en el entierro, a mí tampoco me caía bien la carajita
esa. No me dejes morir.
-¡Pero si tu estas muerta!- ¿O debió decir
muerto?
-Bueno, bueno. Deja el asperger, todo para
ti es literal, por eso te expulsaron del cielo.
-¿Dónde es el entierro?... Dime rápido antes
de que me arrepienta.
-En la funeraria “Los chorros”, dale nos
vemos allá.
Y antes de que Araziel dijese algo, colgó.
Le envió un mensaje a Loki disculpándose, explicándole lo de la prima “La flaca”.
Una vez llegando a la funeraria, vio a la familia llorando y chocando sus
huesos los uno contra los otros, en una especie de abrazo colectivo. A lo lejos
divisó a la muerte con su característica guadaña.
-¡Por eso es que te amo!- Abrazó a Araziel
a lo que este contesto.
-Si, claro. ¿Donde está la flaca?
-En el último cuarto, la tía Nora está
destrozada. Ni siquiera estaba en la edad de la osteoporosis.
Araziel se alejó sutilmente, era mejor no
llamar mucho la atención. Una vez que todos los esqueletos se hubiesen
dispersado, se acercó al ataúd donde yacía Susa, era la primera vez que lograba
verla con piel y cabello. “Mierda, esta buenísima” sintió culpa por tener
pensamientos sucios sobre ella, pero daba igual, estaba muerta ¿no? La piel de
Susan era sumamente blanca, casi indicando pureza. “De haberla conocido así, le
hubiese caído” portaba una inmensa cabellera castaña. Estando ahí sintió cierta
nostalgia, pero la misma se vio arremetida por otro sentimiento, satisfacción,
satisfacción porque ya la flaca no le jodería la vida.

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