jueves, 2 de febrero de 2012

Diálogo con la Muerte.

Eran las 4:15 am cuando Alexander despertó súbitamente, un ruido infernal retumbaba por las paredes del 7-11, uno de los edificios más viejos y desgastados del barrio.

-¿Aló?-
-...- Colgaron... Hijos de puta!... Ahora no podré conciliar el sueño...

La habitación de Alexander era pequeña, el olor a cigarrillos y café inundaban el lugar, hacía más de 5 años que se había independizado totalmente. Frente a su cama estaba un enorme espejo, casi nunca se contemplaba en él, puesto que los años de nicotina en exceso habían afectado gravemente su salud, sumado a las largas noches de insomnio por la cafeína, estas acabaron provocándole unas enormes ojeras que resaltaban el azul pálido de sus ojos. De contextura delgada, casi raquitica... El joven decidió levantarse, desplazó su endeble cuerpo a través del frío pasillo hasta la cocina; El apartamento estaba muy descuidado, los muebles desteñidos, y los horribles retratos no ayudaban a mejorar el lúgubre ambiente. - Son las 4:24...- Se decía asi mismo con desdén- Iré por una taza de café. Una vez servido el dulce veneno, se dispuso a sentarse en el sofá, a contemplar un rato el viejo cuadro de la tía Isabella, con su cabello blanquecino y su montón de arrugas...

-Esta haciendo mucho frío... Bueno en este mugriento departamento no hay calefacción, nunca hay agua... Que cagada...
-Debiste pensarlo mejor antes de comprarlo eh Alex?- Susurró una ronca voz al oído de Alexander-
-¿!Pero que coño!?- Gritó, y de un brinco cayó del sofá, rompiendo la taza y virtiendo el café por la alfombra... Asustado miró a su alrededor... Nada, allí solo estaba él, ¿estaría drogado en ese momento? No, definitivamente había escuchado una voz...

-Coño, jodiste la alfombra- Allí estaba de nuevo- ¿Por qué estas tan serio?- Le preguntó el sujeto desde la otra esquina, aún los rayos del sol no penetraban en la sala, así que era difícil distinguir al hombre. Alexander, tratando de contener el pánico que recorría cada uno de sus huesos le preguntó:

-¿!Quién es usted? ¿Cómo entró a mi casa!?- Se escuchaba claramente un temblor en el tono de su voz
-¿Yo?... Mmm... ¡Soy tu madre! Obviamente soy la Muerte pendejo, ¿Qué acaso no ves televisión? ¿Destino final? ¿Nada?
-...- Silencio, esto debía ser una broma, Alexander no creía en nada, odiaba todo lo relacionado con las religiones, jamás había estado involucrado con santeros o algo similar...
-Mmm, deja que te lo explique- Le dijo su Anfitriona- Yo me gano la vida llevandome las almas de los mortales, cuando la gente muere de infartos, es por mí, cuando a la gente los atropella un auto, sigue siendo por mí, cuando a las personas les cae un rayo, también es por mí... Y de acuerdo con el contrato, tu vida esta a punto de expirar... Mmm, morirás cuando vayas al trabajo... Tendrás un accidente de tránsito...
-Debes estar jodiendome- Alexander se incorporó- Nadie puede ver a la muerte, nadie sabe cuando va a morir... Estoy alucinando... Maldición se me terminó de dañar la azotea.
-Ehm...- Pareció titubear por un segundo- Pues si... Morirás hoy, exactamente a las 8:45 am en la calle saint Louis, será un taxi placa "D666"... Tranquilo, no quedarás irreconocible, quizás pierdas 2 o 3 dientes, pero tu familia podrá identificar el cadáver...
-... Si es así, si de verdad moriré hoy, ¿Por qué coño me lo dices?
-Jamás he hecho algo así, me pareció divertido... Tú sabes, como en la película "Al Diablo con el Diablo"- Soltó una inmensa carcajada
-"Mierda, esto es enfermizo, la muerte me dice como cuando y porque voy a morir, pero no se si eso es lo que me asusta, o el hecho de que sea adicta a la televisión..."-
-¡CARAJO! Es tarde, tengo que irme, una anciana está a punto de saltar de un 7mo piso... Ah, antes de que me lo preguntes, si, Dios existe, segundo, no, no existe una vida después de la muerte, y tercero el Real Madrid perderá el próximo clásico... Creo que eso es todo! Nos vemos Alfredo
-Alexander- Le corrigió- Gracias... Supongo... Nos vemos... Este... Cuidate...

BIP! BIP! BIP! Sonó el despertador, Alexander estaba en su cama, eran las 6:00 am cuando se despertó empapado en sudor, ¿Había estado soñando? -¿Pero que...?- Todo había sido una extraña pesadilla... -Dejaré el café y los cigarrillos...- Se levantó, fue a la sala, se acostó en el sofá... -Así que todo fue un sueño... Gracias a Dios... ¡Mierda! La alfombra esta llena de café... La taza debió caerse... ¡A LA VERGA!

Esta demás decir que ese día Alexander no fue a trabajar.



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